Una visita al médico.

Una visita al médico fuera de lo normal.

Cada vez tengo más trabajo, cada vez me sobreesfuerzo más…cada vez estoy peor.

Son más las zonas doloridas, es más intenso el dolor; mi fuerza, mi energía es cada vez menor, pero sigo; sigo Siempre Adelante.

Trabajo porque no me queda más remedio, y trabajo más porque quiero una vida digna.

Pero me duele, y hay días en los que cuando acabo de trabajar, apenas puedo llegar a mi casa, en el último tramo hacia mi portal, me apoyo en un murete, para ayudarme a andar, paro, ando despacio, y lentamente llego a casa; para pasar el resto de la tarde sentada o tumbada.

Y así me ve mi madre la mayoría de las tardes, y así me repite una y otra vez….. “porque no vas al médico a ver si te manda algo”, “¿te tomas la medicación?”. Cada día que me ve mal; y lo entiendo, no es sencillo ver a alguien sufrir, y menos a un hijo.

Aunque creo, que a veces no cree en mí, quiero decir, no cree que estoy haciendo todo lo posible para estar bien, no cree que me esfuerce, que haya consultado mil veces a mi médico, no cree que esté realmente informada sobre la enfermedad y las opciones que tengo.

Con fibromialgia, cada día supone hacer un gran esfuerzo para realizar las actividades  de la vida diaria.

No duda de mi enfermedad, por supuesto que no; pero no cree que haga suficiente; por muchas veces que se lo he explicado.

Pues bien, hace unos días pedí cita a mi médico de Atención Primaria para renovar la medicación crónica, pero por un cambio en el trabajo no podía acudir a la cita; así que ya que sólo era renovar la receta, le dije a mi madre si podía ir ella en mi nombre.

Evidentemente lo hizo. Imagino que no fue fácil para ella, hablarle al médico sobre tu hija, a la que ves sufrir y por la que no puedes hacer nada. Pero aprovechó la consulta para repetirle al médico las mismas preguntas que me hace a mí a diario, y obtuvo las mismas respuestas que le doy yo:

  • ¿No hay otra medicación que le pueda ayudar?: está tomando mucha, no puedo hacer más.
  • ¿Por qué no la mandan a la Unidad del Dolor?: la están llevando en la Unidad de Fibromialgia, (1 visita anual), no la aceptarán en la del dolor.
  • Pero no pueden hacerle pruebas, a ver si tiene algo mal, y por eso le duele tanto: la Fibromialgia es así.
  • Es que la veo tan mal: es que además de la fibro tiene muchas cosas, la osteoporosis, las fracturas vertebrales, el SII, el Síndrome de Tunel Carpiano, los problemas de riñón…..

Y así desanimada, pero más convencida, volvió a casa.

Infórmate sobre la fibro, le estarás ayudando.
Infórmate sobre la Fibromialgia, le estarás ayudando.

Estas respuestas que mi médico de Atención Primaria le dio a mi madre, dejan mucho que desear, pero reflejan a la perfección la situación que vivimos los pacientes con Fibromialgia.

No pueden hacer más por nosotros; pero nos duele, sí, nos duele; pero ya tomamos mucha medicación; pero es que estamos agotados y no podemos más, ya tomamos mucha medicación; pero es que ahora el dolor es más fuerte y nos limita más….ya tomamos mucha medicación.

Es la respuesta para todo.

Sí, es cierto que tomo medicación; pero quizás podrían hacer algo para que la zona donde tengo las vértebras fracturadas no me duela tanto, o quizás me vendría bien rehabilitación para las continuas contracturas en los homoplatos y el cuello.

Sé que tomo mucha medicación, empecé con una dosis mínima y ya es raro el día que no alcanzo el máximo permitido. Pero me sigue doliendo.

Y escucho a compañeras hablar de “bloqueos”, de “infiltraciones”, de “rehabilitación” y de otras técnicas para intentar aliviar el dolor. Escucho hablar de Unidades del Dolor, y me muero de envidia. Porque a pesar de saber que no las cura, sí tienen otras alternativas, otras vías para tratar el dolor, no sólo la medicación.

De manera que este año que empieza en breve, me he propuesto que me vean en la Unidad del dolor de Alicante, me he propuesto quemar todos los cartuchos posibles, dar la lata, ir a todas las consultas posibles, hasta escuchar de nuevo, el “no puedo hacer nada más por tí”, pero que sea real, escucharlo después de haber ido a todos los médicos posibles, después de haberme hecho todas las pruebas del mundo.

Ya tengo cita para mi médico de Atención Primaria, vamos a empezar por él, a ver si consigo la derivación a la Unidad del Dolor.

No pienso rendirme, porque me duele, me duele más cada día, me limita más cada día, y no pienso quedarme quieta. Puede que la Fibromialgia sea esto, pero voy a luchar por una mejor calidad de vida, es mi derecho.

Nadie debería vivir con dolor, nadie debería ver su vida limitada por el dolor, nadie debería vivir encerrada por el dolor.

Amiga Fibromialgia, el camino se está volviendo más duro cada día, pero sigo y seguiré adelante, SiempreAdelante, porque la vida me sigue pareciendo maravillosa, y me queda mucho por vivir. Y quiero que sepas que no me conformo con las frases que llevo tantos años escuchando, “es de la fibro”, “es normal, tienes fibro”, quiero actuaciones, quiero compromisos, quiero explicaciones.

Tampoco sueño con una cura, sé que tengo fibro, una enfermedad crónica a día de hoy. Pero quiero que los médicos me escuchen, que se preocupen, que se impliquen. Porque cada día se me hace más difícil explicarle a mi hija, a mi madre, por qué estoy peor, por qué tengo más dolor.

Voy a seguir luchando, sin duda, porque sé que llegará el día que tengamos una explicación, que tengamos más recursos, más medios para poner freno a nuestro dolor.

Mientras, #SiempreAdelante.

2 Respuestas a “Una visita al médico.”

  1. Querida Maite:
    Ojalá sea posible que te vean en la Unidad del Dolor. Aunque tarde, pero que llegue ese día.
    Ese deambular de médicos, de tomarte toda la medicación y ver que no es suficiente, es horroroso.
    Impotencia, frustración, desánimo, y todo el lote completo…
    Cierto es que hay tratamientos que no te han hecho, que quizá en tu caso mejoren. Si no se prueba, no se sabe. Porque no sólo es la fibro. Quizá te vayan bien. Y si no es así, al menos sabrás que no se puede hacer más, pero de verdad. Como bien dices. Y si por fin te ven en la Unidad, ese “no podemos hacer más”, créeme, ya sonará diferente.
    Te mando mucha fuerza y un abrazo grandote en estos días “azul oscuro casi negro”, ya sabes.
    Sigue escribiendo, y sigue #SiempreAdelante

    1. Muchas gracias por tus palabras amables.
      Aceptar la enfermedad, el dolor, no significa rendirse, ni resignarse; por eso voy a seguir luchando, para tener mayor calidad de vida, si es que es posible, claro.
      Hace años, unos 14 o 15, conseguí llegar a la Unidad del Dolor, y la respuesta fue que ellos no podían hacer nada, que no sabían porque me habían derivado allí…..suena increíble verdad. Con fibromialgia y no sabían qué hacía allí, en fin.
      Así que espero tener más suerte esta vez.
      Vivir con dolor, cada día, las 24 horas, es muy duro; y mi dolor va en aumento, cada vez más fuerte, cada vez más zonas.
      No me sirve el “ya no puedo hacer nada”.
      Ya iré contando cómo me va, en esta lucha por una atención digna, de calidad.
      Gracias por leerme, y no dudes que seguiré #SiempreAdelante

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