Pacientes que cuentan

Fibromialgia. Pacientes que cuentan.

Además de Shwan Mendes, las Ramblas, la Catedral y la Estatua de Colón; en Barcelona me esperaban mis Pacientesquecuentan.

Mi Fibromialgia en Barcelona.

Sigo con el viaje a Barcelona, esta va a ser la última entrada, lo prometo, no voy a aburriros más.

Y eso que han sido sólo 4 días, intensos, eso sí, muy intensos.

Es por eso que os lo quiero contar todo.

Hoy voy a empezar por mis queridas #pacientesquecuentan. Y es que, si bien el viaje, en un principio, tenía como origen, el concierto de Shawn Mendes; acabó lleno de motivos para visitar Barcelona.

#pacientesquecuentan
#Pacientesquecuentan

Uno de ellos, encontrarme con mis amigas, porque ya las puedo considerar así, amigas; Montse y Rosa; Rosa y Montse.

¡Voy a Barcelona! Mi Fibromialgia y yo, claro.

Todo surgió porque un día en Twitter comenté que iba a viajar a la Ciudad Condal, y Rosa, rápidamente, sugirió que podíamos vernos. Por supuesto que podíamos vernos.

Rosa.

Qué ilusión, pensé, Rosa es una de esas personas de las que siempre aprendes algo. Con su forma de expresarse, de contar la vida. Con su dulzura. La admiro, ella lo sabe, es muy especial para mí, desde que nos conocimos, hubo conexión, no sé cómo, pero congeniamos, y espero no perder nunca esta gran y bonita amistad.

Y fue Rosa, quien me dijo, «Montse también se apunta», y yo sin tener muy claro quien era, le dije, «pues estupendo».

Pasó el tiempo y con mi estupenda memoria, seguía sin saber quien era la tal Montse, (perdóname amiga). Y mira que yo la buscaba y me decía, «ah, vale, ésta es Montse», pero como nuestra querida Dory en «Buscando a Nemo», olvidaba rápidamente.

Los días previos al viaje, fueron de constantes y eternos mensajes con Rosa; que paz, que tranquilidad produce esta mujer. Ella fue la encargada de buscar el lugar de encuentro, y así llegó el día.

Habíamos llegado a Barcelona el día anterior, ya habíamos hecho 2 rutas turísticas guiadas, andando, (1 cada día), y tras mi imprescindible descanso a medio día, llegó el momento del encuentro.

Por supuesto mi madre y mi hija se unieron, y allá que fuimos.

El encuentro

A la hora precisa, en el lugar preciso, buscando entre la multitud a 2 amigas, que nunca había visto en persona. Encontrarlas, acercarme, presentarme… fue todo tan rápido, que no lo recuerdo.

Tan sólo sé, que a los pocos minutos caminábamos las 5, por las calles de Barcelona, como amigas de toda la vida.

Me sentí tan cercana a ellas, tan unida.

Me sentí tan bien a su lado.

Hablamos y hablamos, de cosas buenas, algunas no tan buenas, y reímos, sobre todo reímos. En un intento por querer contarlo todo, no paramos un segundo de hablar.

Y el tiempo pasó volando, como ocurre siempre que lo estás pasando bien.

Llegó la hora de la despedida, de los abrazos, de las manos que no quieren soltarse, de los ojos emocionados y llenos de lágrimas. Lágrimas que ahora mismo acuden de nuevo a mis ojos, al recordar tan bello momento.

Y entre abrazos, besos, y más abrazos nos despedimos.

Prometiendo seguir juntas.

Montse.

Por fin iba a conocer a Montse; Rosa me había hablado maravillas de ella, pero yo no lograba recordar quién era.

Y la vi, y nos saludamos, y pareció que nos conocíamos toda la vida.

Si algo me sorprendió, me encantó, me emocionó de esta gran mujer, es su sonrisa.

Sí, la sonrisa que le pone a la vida, a la enfermedad, (compartimos Fibromialgia).

Y su pasión por su trabajo, te transmite el amor a su profesión, y aún cuando la salud le impide realizarlo, lo ama. Es maravilloso.

Me encantó su actitud, su fuerza, su energía. Os aseguro que me contagió, y sentí mis pilas recargarse.

Con las pilas cargadas, y mi Fibromialgia feliz.

Me volví al alojamiento, con los ojos llenos de lágrimas, y el corazón lleno de experiencias.

Estas chicas me llenaron de energía, de ilusión, de fuerza.

Porque sólo quien sufre Dolor Crónico, te entiende; sólo con otro igual te sientes comprendido, aceptado.

Puede sonar un poco sectario, pero es real.

Hablar con alguien con quien compartes enfermedad, Fibromialgia, Dolor Crónico, te da cierta paz, porque sabes que te está entendiendo, que te escucha y comprende.

Sabes que no te juzga.

Claro que no nos limitamos a regodearnos en nuestro dolor, ni en la Fibromialgia, ni nos pasamos el tiempo quejándonos. No.

Hablamos de la vida, de nuestras cosas, de lo que hace falta, de las Redes Sociales; en fin, como diría mi madre, «arreglamos el mundo».

También hubo momentos para el dolor, por supuesto, es lo que nos une.

Me quedo con lo vivido.

Con la sonrisa de Montse, con el cariño que desprende la mirada de Rosa.

Me quedo con lo vivido.

Con los #ViviendoMomentos compartidos.

Con los abrazos, los besos, con los ojos llenos de lágrimas.

Me quedo con lo sentido.

Me quedo con mi #SiempreAdelante que ahora es compartido, es de todos los «Pacientes que Cuentan»

Vivir con Fibromialgia. SiempreAdelante
Vivir con Fibromialgia. SiempreAdelante

Pero el viaje aún no ha acabado, mi Fibromialgia va aguantando bien.

El viaje no ha acabado, claro que no, quedaba el redoble final, la traca final, el terremoto final.

Ya era martes, el día del concierto, el día D.

Y aunque el concierto ya os lo he contado.

Ese día, antes de Shwan Mendes, iba a conocer a una gran profesional, a la que admiro enormemente, de quien aprendo cada día.

A una gran persona, que nos regaló un día inolvidable, lleno de historia, de risas, de ternura.

Un día, desde luego, inolvidable para nosotras, mi madre, mi hija y yo; y que quedará grabado para siempre en mi memoria. Sí amiga Fibromialgia, grabado para siempre, te reto.

Mi querida Elena, mi farmacéutica favorita.

Y como no podía ser de otra manera, teníamos reservada una visita especial; el Hospital de Sant Pau.

Un lugar precioso, donde pasear, donde reflexionar sobre la salud, sobre el sistema sanitario.

Las horas compartidas con Elena fueron inolvidables, ¡hablamos de tantas cosas!, pasamos la mañana juntas, comimos con ella y su hijo, y en todo momento nos sentimos en familia. Son tan cariñosos, tan atentos.

Sólo tengo palabras de agradecimiento para ellos.

Tras la comida, nos fuimos a descansar un poco, nos esperaba una larga noche con Shawn Mendes, pero esa historia, ya la conocéis.

#SiempreAdelante.

Siempre, #SiempreAdelante, no me canso de decirlo.

A veces para creérmelo, para convencerme en los tiempos más flojos, cuando la Fibromialgia se viene arriba, y el Dolor Crónico lo domina todo.

Otras para reforzarme, porque sé que voy por buen camino, que lo estoy haciendo bien.

Pero siempre con la creencia de que es mi destino, la vía a seguir, #SiempreAdelante; a pesar del dolor, de los múltiples problemas asociados.

Tengo Fibromialgia, sí, y como enfermedad crónica que es, me acompañará siempre; por eso hace mucho que elegí vivir, sentir, disfrutar.

Y no darle a la Fibromialgia, más importancia, no dedicarle más tiempo, más esfuerzos, de los que se merece, y os aseguro que son bien pocos.

De manera que pienso seguir viajando, pienso seguir disfrutando.

El próximo lugar, Mallorca, y este verano me esperan Berlin y Londres, y quizás una escapada a Madrid, Extremadura y Portugal…..#SiempreAdelante.

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