No duermo

     Otra noche más estoy aquí demasiado temprano, a una hora en la que debería estar disfrutando de un apacible sueño, pero no, aquí estoy, a pesar de que apenas han pasado 3 horas desde que me dormí.

      Lo he contado muchas veces, mi amiga la fibromialgia me afecta de mil maneras distintas, y lo más increíble es que a otras afectadas les hará otras mil cosas distintas; no obstante, la base no cambia, DOLOR.

     Así es nuestro cerebro, un titiritero con Parkinson, que no es muy fino al manejar nuestras cabecitas.

   Que necesitamos dormir y descansar es una perogrullada, sin duda, la cuestión es que en el caso de la fibro, el descanso, el sueño cobran más importancia, puesto que están directamente relacionados con el dolor.

     Imaginad cómo se levanta una persona sana después de dormir sólo 3 o 4 horas, como si le hubiera atropellado un camión, verdad; estará todo el día medio atontado, le dolerá la cabeza, estará cansado, sentirá dolor en sus puntos más débiles, espalda, cuello….. ya puestos imaginad que esta situación se repite varias noches seguidas, sus reflejos se verán afectados, su función cognitiva, (vamos que estará adormilado), el dolor se incrementará. Parece jodido verdad.

     Pues todo esto, en una persona qué ya de por sí sufre dolor crónico, qué ya de por sí tiene dolor las 24h del día, qué puede que sufra pequeños brotes de deterioro cognitivo, qué arrastra un cansancio irrecuperable. Imaginad cómo puede llegar a sentirse esta persona.

     Yo.

 

 

   Esa persona soy yo, pero no soy la única, hay millones de personas en España afectadas por fibromialgia que sufren trastornos del sueño, y millones de personas sin fibro que, por una u otra cuestión o enfermedad, también padecen este tipo de trastorno.

   Y el sueño es básico, es vital el descanso para mantener una calidad de vida digna, para evitar que, en el caso de la fibro, suframos más dolor, y otros síntomas de la enfermedad se vean agravados. 

 

   Motivo por el cuál es importante buscar la causa, el origen de esas eternas noches en vela. Con fibro, pues puede deberse al Síndrome de Piernas Inquietas, (enfermedad que produce una desazón tal que es inevitable estar moviendo piernas y brazos continuamente, y que impide conciliar el sueño), o a las Apneas del sueño. También puede ser síntoma de depresión, ansiedad, estrés. Motivos todos que pueden ser tratados y mejorados en mayor o menor medida y que ayudarán indudablemente en el manejo del dolor.

 

     Pero a lo que íbamos, son las 4 de la mañana y ya llevo despierta algo más de 1 hora. Y ayer, y antes de ayer, y bueno, imaginad el martes cuándo iban a hacerme las pruebas; a las dos estaba yo ya preparada y dispuesta, después de haber dormido unas 3 horas (durante las cuales me despierto 2 veces, mínimo).

 

    Esto no es vida, no es calidad de vida, porque me levanto mal, y cuándo mi cuerpo, mi mente empiezan a despejarse, es ya la hora en que mi energía se ha consumido y dolor, agotamiento y ansiedad se disparan. Y así llevo desde final de julio, algo más de un mes ya; tiempo durante el cual habré logrado descansar 1 día o 2 a la semana. Y que a nadie se le ocurra nombrar el dichoso vasito de leche caliente por la noche, ni acostarme sin móvil ni ordenador, ni la ducha caliente, ni ningún otro consejo en plan madre de “tú lo que tienes que hacer es”, porque creedme que en 15 años con fibro lo he probado todo.

 

 

   Pero al mismo tiempo, puesto que son ya 15 años, lo tengo más que asumido, aunque a veces me desespere; tengo asumido que no duermo bien, y aun así cada noche pienso, si, hoy sí voy a dormir, hoy toca; y por la mañana cuando me preguntan, contesto, esta noche no, pero hoy verás como sí duermo.

     Intento que no afecte a mi vida, pero sé qué está ahí, sé qué lastra aún más mi fibromialgia, que me hace aún más lenta, que acorta mis días, pero hace mucho tiempo decidí que en vista que mis días son efectivamente más cortos, tengo que disfrutarlos más, tengo que sentirlos, vivirlos más, y por ello me esfuerzo cada día, para poder disfrutar de las pequeñas cosas que nadie, ni la fibro pueden quitarme, la alegría de ver el sol, la libertad cuando paseo o conduzco, el bienestar que siento cuando entro a mi casa, la inmensa felicidad de compartir momentos con mi hija. Con sueño, con dolor, con cansancio, con el estómago del revés, con todo; siguen siendo momentos maravillosos y los disfruto. Así que cada día, aunque a veces demasiado temprano izo mi bandera de SiempreAdelante y a vivir.

 

      

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