Paseando a mi Fibromialgia por Barcelona

Hace apenas un par de horas que abandonamos la Ciudad Condal, y aquí estamos, mi Fibromialgia y yo, en el tren. Haciendo balance de estos días.

Han sido 4 días en Barcelona, 4 intensos días, llenos de emociones, sensaciones. Llenos de sentimientos, de reflexiones. 4 días con Fibromialgia.

4 días, llenos de vida, rebosantes de felicidad.

No se muy bien por donde empezar a contaros lo vivido, así que voy a empezar por lo positivo.

Si bien os contaba en anteriores entradas, que mi mayor miedo era no poder aguantar. He de decir, que no ha sido tan duro cómo esperaba, ni el viaje, ni la vuelta y reincorporación a la rutina habitual.

Como en otros viajes, mi cerebro estaba tan pendiente de los estímulos nuevos, que no tenía tanto tiempo para pensar en el dolor, lo cual me ha facilitado mucho estas vacaciones.

Nuestro plan, era sencillo, recorrer la ciudad, visitar sus edificios y lugares más destacados. El límite, mi Fibromialgia.

Sí, así es; viajamos limitadas por mi Dolor Crónico, adaptándonos a él. Y es que ésta es la mejor manera de hacer un viaje tranquilo y sin grandes sustos.

Controlar los tiempos, medir las distancias, los pasos recorridos, los esfuerzos, es básico para disfrutar de unas buenas vacaciones.

De esta manera, con este plan de ruta, empezábamos cada jornada. Midiendo.

Por suerte, tanto mi madre como mi hija, mis inseparables compañeras de viaje, entienden mi situación, y hacen todo lo posible por ayudarme. Ellas llevan todo lo necesario para pasar el día, chaquetas, agua, compras; para que yo no tenga que llevar ninguna carga extra que sume dolor a mi condición.

Me entienden y están pendientes de mí. Soy afortunada.

Nuestro plan.

Cada mañana a las 8 iniciábamos nuestra jornada, primera parada, el desayuno, y a partir de ahí, a recorrer la ruta programada. Como ya he comentado alguna vez, tengo la suerte de que aguanto bastante andando, siempre que sea plano el camino.

Y Barcelona es bastante plana.

Hemos hecho rutas turísticas guiadas, hemos caminado a nuestro aire descubriendo la ciudad, siempre a mi ritmo, unas veces más veloz que otras.

No hemos parado, ningún día. Como he dicho salíamos a las 8 de la mañana, desayuno, y a andar, hasta la una más o menos, que volvíamos a parar, esta vez para comer.

Tras esta segunda parada, volvíamos al alojamiento para descansar un rato, 1, 2 horas, y vuelta a la calle.

Otra vez a andar, a pasear, a disfrutar.

#ViviendoMomentos

He acumulado gran cantidad de mis #ViviendoMomentos, he viajado centrada en sentir, en disfrutar cada segundo, porque ésta es la única manera de ganarle la partida a la Fibromialgia.

Y creo que lo he conseguido, ya que tal como os he dicho, ha sido un viaje fantástico, inolvidable, por muchos motivos.

He compartido con mi hija grandes y emotivos momentos, pasear cogidas del brazo cuando me ve cansada, momentos de risas, cosquillas y juegos en la cama, y por supuesto, el motivo del viaje, el concierto de Shawn Mendes.

He podido conocer a miembros de Tu Vida Sin Dolor, de Pacientes Que Cuentan, lo cual ha supuesto para mi, una tremenda dosis de energía, de fuerza, de vida.

Y he vivido con mi madre una gran experiencia. Deberíais conocerla, es fuerza, vitalidad, es la energía que muchas veces me falta a mi.

La Sagrada Familia
La Sagrada Familia.

Lugares para reflexionar.

No sé si es que yo soy rara, o que me ha pillado en un momento melancólico, pero si algo he hecho en este viaje es pensar, reflexionar sobre mi vida, sobre la Fibromialgia, y aunque no me gusta hacerlo, sobre el futuro.

Y sé, que esto no siempre es bueno, no siempre es positivo, pero, ya me conocéis, le doy la vuelta a todo, siempre busco lo positivo de las cosas, puesto que estoy convencida de que todo tiene un lado bueno.

¿Afortunada?

En el tren, mientras avanzábamos hasta nuestro destino, empecé a pensar, lo afortunada que soy, lo bien que me encuentro, los viajes que hago……..pero mi mente se paró, frenó en seco, para rebobinar, y corregir.

Todo lo que tengo lo he luchado, me lo he ganado; no soy afortunada por estar bien, porque no lo estoy, lo que sucede es que prefiero no quejarme, prefiero pensar en positivo, ya que así avanzo, así me mantengo a flote.

Ni soy afortunada por poder poder viajar, tampoco; cada viaje, cada capricho me lo he trabajado, me lo he ganado con creces.

Tengo suerte. No. Trabajo, tengo actitud, cada día, desde hace 8 años, me digo, Maite, puedes, claro que puedes; vamos a seguir #SiempreAdelante, porque es la mejor opción.

Y aquí estoy, volviendo a mi ciudad, de regreso a casa; tras unos días que no olvidaré jamás.

Un recuerdo, un libro.

El segundo día de nuestra estancia en Barcelona, hicimos una ruta guiada por la parte gótica de la ciudad.

Una de las paradas era en la Basílica de Santa María del Mar, más conocida como la Catedral del Mar, gracias a la obra primero, de Ildefonso Falcones, y segundo por la serie del mismo título, de la plataforma Netflix.

La Catedral del Mar
La Catedral del Mar

Dentro de esta maravillosa edificación, sentada, para descansar un poco, admiraba la sobriedad, la belleza austera de la nave central, y pensé.

Ya no recuerdo la historia; sé que leí el libro, que me gustó, (quizás un poco denso los párrafos en los que describía la edificación), pero no recuerdo más.

Qué pena, ¿verdad?, olvidar lo leído, lo vivido. Lo he dicho muchas veces, a lo largo de mi vida he leído cientos de libros, y ahora, apenas recuerdo nada.

Así es la Fibromialgia, el Dolor Crónico, tienen a mi cerebro tan ocupado pensando en el dolor, que no retiene, no recuerda, no es capaz de rescatar del archivo de mi memoria datos, recuerdos.

Ahí estaba yo, pensando apenada, en un pasado que puede parecer mejor; pero no. Una vez más, mi cabeza frenó esos pensamientos, un tanto estúpidos, para recordar, que efectivamente; cualquier tiempo pasado no fue mejor, simplemente fue otro tiempo. Sin más.

Y sí, antes leía, devoraba libros, antes estudiaba, tenía buena memoria.

Ahora no. ¿y qué?, pues nada, que soy feliz, que mientras pude, leí todo lo que caía en mis manos, y ahora paso más tiempo con el ordenador; y repito, soy feliz.

Antes tenía unas cosas, tenía unas capacidades, unas habilidades.

Ahora tengo otras, ni mejores, ni peores, otras. Y las disfruto, y me hacen feliz.

Soy yo.

Soy yo, la persona en la que me he convertido, la que he elegido ser.

Ni la Fibromialgia, ni el Dolor Crónico me han echo como soy; no. Yo he decidido mi camino, yo he elegido llegar hasta aquí, ser yo.

Soy yo. La persona que quiero ser.
Soy yo.

Durante mucho tiempo estuve equivocada, y arrasé mi vida. Y puede que ahora tampoco esté acertada; pero me gusta, estoy bien, soy feliz.

No le echemos la culpa a la enfermedad. Soy yo.

La persona que quiero ser, aunque por que no decirlo; aún me quedan cosas por mejorar, por cambiar; y lo haré, lo hago, sigo #SiempreAdelante.

Pd. aún queda mucho por contar del viaje, y es que 4 días, a mí, me dan para un libro. Os tengo que contar mi maravilloso encuentro con Elena, Montse y Rosa; el concierto, y el gran descubrimiento que tenía mi amiga Fibromialgia para mí.

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