Reloj no marques las horas

Reloj no marques las horas….porque con Fibromialgia no llego

No, no llego, mi Fibromialgia me impide llevar un ritmo normal.

Aunque a veces, no soy consciente de ello; de hecho, cuando voy andando, yo creo, pienso, incluso veo que voy rápido, que avanzo a un ritmo ligero; a pesar, de escuchar una risita irónica y despiadada, en mi cabeza, que no es ni más, ni menos que mi amiga Fibromialgia, partiéndose de risa al verme tan ufana y sonriente.

Entonces es, cuando noto que estoy cansada, que estoy haciendo un gran esfuerzo para andar.

Y que en realidad, mi paso no es tan ágil como yo pensaba; más bien voy lenta, camino despacio; mientra la gente, la vida me adelanta.

Me sobrepasa.

Y me pisotea.

La gente no, por supuesto, la vida.

No te estreses, el día siempre tiene 24 horas
Vivir con Fibromialgia
No te estreses

Fibromialgia, Dolor Crónico, estrés, trabajo……y no sigo, que ya estoy agotada.

Llevo un par de semanas estresantes, lo que sumado a los últimos meses del pasado 2019, da como resultado, una bonita crisis de Dolor Crónico, de Fibromialgia.

Ya sé, que alguien sano, me dirá, pues si que te estresas tu pronto; no perdona, yo no, mi Fibromialgia.

Ella es la que se estresa y colapsa mi cuerpo, mi mente.

¿Y qué ha pasado estos días?

Os hago un pequeño resumen, que me conozco y me lío.

He tenido que arreglar papeleo en la oficina de desempleo, para pedir una ayuda, un subsidio, que me ayude a poder vivir.

Empecé con el papeleo, el día 30 de diciembre, con la primera visita; acabé ayer viernes día 10 de enero, y en este intervalo, he ido 6 veces, 6 citas, para poder solucionarlo positivamente.

Si quitamos los días festivos y los fines de semana, comprobaréis que, me ha tocado ir, casi cada día.

Y han sido 6 días de correr, hacer las acciones requeridas, ir a hacer fotocopias, asistir a charlas, cursos; entregar certificados, y por fin, poder cumplimentar la solicitud.

6 bonitos días, en los que, evidentemente, he tenido que ir a comprar, cocinar, llevar mi casa y trabajar.

Fibromialgia, Estrés y Depresión, mala combinación.

Pero mala, mala, mala.

También os conté, en una entrada anterior, que no me encontraba en un buen momento anímico, me sentía al borde del abismo, de la depresión.

Tan al borde, que, en algunos momentos, me ha costado mantener el equilibrio y he resbalado.

No obstante, me encuentro mejor, opté por pedir ayuda, hablé con mi médico de Atención Primaria, e incrementamos el tratamiento que llevo desde hace años, para mantener a raya mi serotonina, y que no se descontrole mucho.

Pues ya tenemos todos los ingredientes, Fibromialgia, Dolor Crónico, Estrés y Depresión.

Todos los componentes, para que tenga lugar una bonita crisis de Fibromialgia, en toda su amplitud.

Fibromialgia, a veces es necesario pedir ayuda
Con Fibromialgia a veces es necesario pedir ayuda.

Ah, se me olvidaba añadir, el integrante más jugoso de este bonito coctel, la Navidad, mi Navidad, La otra Navidad.

Con semejante amalgama de emociones y sensaciones, es complicado, muy complicado seguir, como yo siempre digo, #SiempreAdelante.

Explosión en 3….2…1……….

Así me siento ahora mismo, hoy sábado 11 de enero a las 17 horas.

A punto de explotar. O creo que ya lo he hecho.

Mi cuerpo, el Dolor Crónico, la Fibromialgia, han aguantado más o menos bien, con días de Dolor más intenso, de limitaciones más pronunciadas, pero hemos salido adelante.

En cambio, ayer, cuando tras mi última visita burocrática, llegué a casa, (otro día más llegando pasadas las 15h, ayer, porque acompañé a mi madre a buscar un mueble que necesita).

Cuando, por fin, llegué a casa, sentí, fui consciente, de lo alterada que estaba. Entré por la puerta, y me puse a recoger ropa para poner una lavadora, empecé a preparar la comida, y mientras ésta se hacía, conecté a Alfred para que limpiara la casa, (robot aspirador).

Llegó el momento de sentarnos a comer, y a continuación, cambié las sábanas, llené el lavavajillas, y aún me dio tiempo a poner otra lavadora.

Ole, ole, y ole.

¿Qué os parece?

Mal, muy mal, Maite

No hace falta que me lo digáis, ya me fustigo yo solita.

Pero es que no puedo evitarlo.

El estrés, la ansiedad, los nervios, me mantienen activa, en alerta.

Hasta, el mismo instante en que el elemento estresor desaparece, en esta ocasión, el papeleo y el inevitable miedo a que no salga bien. En ese momento, mi cabeza, mi cuerpo se relajan y hasta puedo escuchar el «click» del botón que me desconecta del mundo.

Con ese «click», de repente, todo el universo recae sobre mis hombros, mis piernas se convierten en ferreas columnas que se hunden en la tierra.

Y hasta aquí hemos llegado.

Hasta ahí llegué ayer tarde.

Cuando tras tanta actividad me senté, volver a incorporarme, volver a iniciar la marcha fue, por decirlo amablemente, delicado.

El «click» que me desconecta del mundo

No sé, cómo explicarlo; no obstante, sí sé, sí reconozco perfectamente el preciso momento en que sucede.

Voy a intentar explicar las sensaciones que rodean a ese segundo.

Para empezar, siento un latigazo en la espalda, en la zona lumbar, mi dañada zona lumbar, que tan malos ratos me hace pasar.

Es un latigazo que me paraliza; años antes de ser diagnosticada de Fibromialgia, ya me quejaba de Dolor en esa zona, era un Dolor Metálico. Nombre que le asigne, ya que me recordaba al sonido que se produce al golpear una chapa de metal.

Sí, para mí, el Dolor, mi Dolor Crónico tiene sonido, tiene forma, nombre y rango.

Pero volvamos al latigazo, al restañir que me frena en seco.

Ese segundo, el trallazo que siento, es el desencadenante de la debacle que se avecina. Es el pistoletazo de salida que desata a la bestia.

Mi Fibromialgia en estado puro.

No me gusta llamar La Bestia, a Mi Fibromialgia, prefiero que nos llevemos bien

O al menos lo intento.

Una vez he sentido la señal premonitoria, el «click», siento que me fallan las fuerzas; repentinamente, me encuentro agotada, exhausta. Siento, como ya he mencionado, todo el peso del universo sobre mi cuerpo; lo que supone, tener que realizar, un tremendo esfuerzo para algo tan simple, como, mantenerme en pie.

Junto a la fatiga, casi simultáneamente, siento como mi cerebro, debido al sobreesfuerzo realizado con anterioridad, explosiona, chocando con los huesos de mi cráneo, que impiden que se derrame fuera de mi.

Es una sensación extraña, como si de verdad mi cerebro reventara, dejándome fuera de juego apenas unos pocos segundos.

No es agradable, también os lo digo.

Pues así, tontamente, ya tenemos, Dolor Lumbar y de Cabeza, junto a la fatiga; que oye, ni tan mal, si se parara aquí la cosa.

Por supuesto no lo hace, nada más lejos.

Según me voy reponiendo del latigazo y de la detonación de mi cerebro; soy consciente del Dolor que va ocupando mi cuerpo.

Ese Dolor Crónico, tan característico de la Fibromialgia.

Que en mi caso, me impide andar, y mover los brazos, sin un gesto de dolor.

Y de esta forma, poco a poco, se va forjando la crisis.

Otra más

Otra de tantas, ni peor, ni mejor, sencillamente otra mas que sumar a la larga lista de crisis que he sufrido en estos 17 años de Fibromialgia.

«El mismo perro, con distinto collar», así, tirando de refranero, podría describir las crisis de Fibro. Según el síntoma predominante.

A veces, pienso, que ya no se trata de crisis, dado que vivo con Dolor Crónico desde hace años. Dolor que se intensificó un día hace ya casi 5 años, y que no ha vuelto a la posición inicial.

Si bien, anteriormente a esos 5 años, mi dolor oscilaba entre un 4 o 5/10, con picos o crisis de 8/10. Ahora, a día de hoy, califico mi dolor habitual con un 7/10, llegando al 9 en los peores momentos. (Ya sabéis que me niego a poner un 10).

Motivo por el que insisto, creo que vivo en constante crisis, en un escalón más alto de la enfermedad.

Pero nunca igual

Años malos, fueron los primeros, terribles en todos los sentidos, en todas las parcelas de mi vida. Nefastos.

Claro que, como reza nuestro refranero, «No hay mal, que cien años dure», y efectivamente, esos años pasaron, para dar paso a una etapa más tranquila.

El Dolor existía; la Fibromialgia, al igual que algunos de los problemas asociados, persistían en mi, pero de manera más benevolente. Mi vida era más «normal», mi ritmo más ágil y rápido.

Hasta que repentinamente, todo se truncó.

Volvió el Dolor Crónico intenso, volvieron las limitaciones, el entorpecer de mi ritmo.

Ciertamente, no debería decir que volvió el Dolor Crónico, ya que nunca se fue por completo; más bien, resurgió, se descontroló.

Siempre con Fibromialgia y Dolor Crónico, siempre con crisis, pero nunca igual.

No queda ni rastro de la Maite que no supo gestionar el diagnóstico, ni las limitaciones; aquella Maite, a la que la enfermedad superó y sucumbió a la depresión.

Ni un solo indicio de la mujer que no supo manejar sus emociones, sus sentimientos; de aquella que no quiso hablar, ni escuchar.

Estoy dando vueltas en la descontrolada montaña rusa que es la Fibromialgia, pero ya nada es igual.

Ahora sé quien soy, y dónde estoy.

Y lo más importante, sé lo que quiero hoy; y mi deseo es vivir, sentir, disfrutar de «mi vida normal».

Tengo Fibromialgia, Dolor Crónico, sí, y depresión también, pero cada día lucho por ser feliz, por disfrutar de la vida.

Cada día me esfuerzo por descubrir y sentir todo aquello que me hace feliz; ya sabéis, mis #ViviendoMomentos. Y eso, amigos, no es tan difícil como, quizás pueda parecer.

Me basta con vivir el momento presente, centrar mi atención, en el aquí y ahora. Sin prestar atención al pasado, ni al futuro, dado que son épocas, etapas, que no puedo cambiar, no puedo alterar, de manera que, las dejo estar, sin darles importancia.

Lo importante es hoy, ahora, aquí.

Y os aseguro que hoy, ahora, aquí, soy feliz.

Mis únicos planes de futuro son actividades placenteras, felices; nuevos viajes, a Madrid, Cuenca y París, ¡¡¡sí, este año toca Paris!!!; iniciar una nueva vida en pareja, conviviendo, compartiendo, y ante todo; ver a mi hija sonreír cada día.

Sigo, y como siempre, seguiré #SiempreAdelante, y os espero a mi lado.

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