Sí, tengo Fibromialgia

Tengo Fibromialgia, sí, lo sé; no hace falta que nadie me lo diga.

En el año 2002, me hablaron por primera vez, de Fibromialgia, para decirme, que ese sería, probablemente, mi diagnóstico. Diagnóstico, que, efectivamente, en 2004 se confirmó, en la recién inaugurada, Unidad de Fibromialgia de mi ciudad.

Estamos en Junio de 2019, a estas alturas de la vida, de mi vida, sé que tengo Fibromialgia, sé que es una enfermedad crónica, y sé lo que implica, lo que supone en mi vida.

Las limitaciones, los problemas asociados, pero sobre todo, sé el Dolor Crónico, que padezco y que por tanto, voy a padecer, de momento, por tiempo ilimitado.

Lo sé, lo tengo asumido, aceptado, asimilado.

Aún así, me producen un daño terrible, que personas a las que quiero, me pongan como ejemplo de una vida desahuciada.

Y es que en la partida de las desgracias, yo llevo la mano ganadora, el poker de ases.

Fibromialgia, mi condena.

Una enfermedad crónica, como es la Fibromialgia; que te provoca Dolor Crónico, así como, múltiples síntomas y síndromes asociados; es una enfermedad, que en consecuencia, te cambia la vida, te limita, te impide llevar una «vida normal»

Una enfermedad así, es peor que «otras desgracias», debido a que, de aquí, no voy a salir nunca.

Y así, se lo he escuchado decir a una querida amiga.

Mi enfermedad, mi negro futuro sirve de alivio a otros, puesto que, en comparación, yo salgo peor parada.

«De todo se sale» se suele decir, menos de una enfermedad crónica, claro.

De manera que amiga, tu que tienes problemas de pareja, o económicos, o laborales, o incluso de salud; vas a salir adelante.

Mientras que yo, mientras que la pobrecita Maite, no lo hará nunca, porque nunca se va a curar.

Su futuro es vivir con Dolor Crónico, con limitaciones; al tiempo que los demás irán mejorando su situación personal, familiar, laboral.

Eres admirable, Maite, pero pobrecita

Lo suelo escuchar demasiado a menudo, eres admirable, eres un ejemplo, eres increíble…

Y siempre digo lo mismo, no, no lo soy.

Por supuesto, no lo soy.

Sólo soy una persona con una enfermedad, con Fibromialgia.

Una mujer que en sus 47 años, ha vivido todo tipo de experiencias, todo tipo de vivencias.

SiempreAdelante, mi bandera. Fibromialgia.
Siempre Adelante, mi bandera para vivir con Fibromialgia

Que siempre ha luchado, como podía y sabía, por salir adelante, Siempre Adelante. (Aquí podréis comprender mejor la historia de esta frase, que tanto me representa).

Que seguramente, muchas veces se habrá equivocado, habrá tomado decisiones erróneas.

Puede que incluso haya herido a alguien, aunque puedo asegurar que nunca ha sido esa mi intención.

No obstante, todo lo vivido, lo sufrido; todas las personas, los hechos que han pasado en mi vida; me han traído aquí.

Me han convertido en lo que soy.

Y desde luego, no creo que sea admirable.

Con Fibromialgia mi plan es Vivir y ser Feliz
Con Fibromialgia, mi plan es Vivir y ser Feliz.

Y no soy ejemplo, dado que, yo fui la primera que cayó en depresión por el diagnóstico, la primera que arruinó su vida por la Fibromialgia, la primera que lo perdió todo.

No soy ejemplo.

La enfermedad, las pérdidas, las limitaciones, me han hecho cambiar, para convertirme en una persona egoísta.

Una persona que antepone su bienestar ante todo.

La razón; muy sencilla, cuando lo has perdido todo, cuando la enfermedad te lo ha arrebatado todo, trabajo, familia, hogar, salud; cuando alguien te abandona porque, «no quiero estar con una persona enferma».

Entonces, sólo entonces, te das cuenta que la única salida es hacer de ti, el centro de tu mundo, porque sino, estás perdida.

Y así sigo, pensando en mí, en mi bienestar, en mi salud.

Sigo viviendo una vida, cuyo centro soy yo, estar bien.

Una vida, entorno a la cual gira mi vida social, laboral, familiar, de pareja.

¿Soy egoísta? sí, lo soy.

No me preocupa, la verdad.

También es cierto que muchas veces me excedo, a pesar de conocer las consecuencias.

Y lo hago, a sabiendas que los efectos secundarios serán considerables; no obstante, me compensa. (Este es otro tema, que aunque ahora mismo no recuerdo si ya lo he tratado, lo apunto)

Odio dar pena

Hay frases que me llegan al alma, que se clavan en mi corazón y evidentemente, me hacen daño.

No lo puedo evitar.

Frases que hieren, que dañan.

Palabras que empujan hacía el negro abismo.

«Mira Maite, ella va a tener que vivir siempre así, sufriendo»

«Maite nunca se va a curar»

«Lo de Maite sí que es un problema»

Joder con Maite. (perdón)

Nunca entenderé, esa manía de dar ánimos hundiendo a otro.

¿No podemos dar ánimos, apoyar, ayudar, sin herir a nadie?, tampoco es tan complicado. Ayudar sin dañar, sin menospreciar, sin juzgar.

Ayer, mientras leía en el grupo de whatsapp de las amigas, esas palabras, las lágrimas inundaron mis ojos, y me quedé toda la tarde dándole vueltas. Doy pena, todo se supera, menos lo mio.

Me niego, me niego rotundamente a dar pena, no quiero que nadie sienta lástima por mí; puesto que, sinceramente, me resulta muy humillante.

Así que, por favor, si sois paciente, o familiar o amigo; no olvides cuidar, medir tus palabras, puesto que, muchas veces, con la mejor intención, estás provocando un gran daño, mucho dolor, innecesariamente.

No olvidemos que las palabras, duelen en ocasiones, más que los golpes. Y que, por mucho que tengamos asumido, que no podemos cambiar la actitud de los demás, siempre nos queda la opción de no entrar en su juego; a veces, algunas veces, nos llegan directas al corazón.

No dejes que te afecte la actitud de los demás, con Fibromialgia, haz de ti, el centro de tu vida
No dejes que te afecte la actitud de los demás, con Fibromialgia haz de ti el centro de tu vida.

Sólo una cosa más

Espero que tras la lectura, hayáis podido imaginar cómo nos sentimos los pacientes crónicos.

Pero sobre todo, y en lo referente a mí; es necesario aclarar, que cuando hablo de egoísmo, de centrar mi vida en mí; realmente, el centro somos dos, mi hija y yo. Ella es mi motor, hace años que estamos solas, y hemos creado un vínculo tan bello, que por nada del mundo lo rompería.

Sólo quería aclararlo, que después, la gente piensa mal.

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