Y llegué a Twitter

Ya he contado en alguna ocasión mi periplo por las redes sociales desde que empecé a sentir los primeros síntomas de la fibromialgia.

   

     Los primeros años fueron un completo desastre, lo reconozco, me trajeron confusión, desesperación; no aportaban nada positivo a mi vida; hecho del que soy consciente con la perspectiva que dan los años, puesto que en esos momentos yo pensaba que lo estaba haciendo bien; pero no, la realidad era bien distinta.

     Durante años estuve apartada de todo lo relacionado con la enfermedad, no obstante, ante la aparición de nuevos síntomas, ante el incremento del dolor, ante la “reactivación” de la fibro decidí volver, con otra actitud, con la (iba a decir sabiduría, pero me suena pelín prepotente) serenidad que dan los años. 

     Y de mi vuelta a las redes, lo que más me ha permitido aprender, sentirme acompañada, comprendida, aceptada, ha sido mi estreno en Twitter. No es que sea la panacea de las redes, quizás sencillamente ha sido suerte, pero es donde más cómoda me siento. Y llegué a esta red gracias a mi pareja, que me animó a ampliar horizontes, que me ayudó a entender cómo funciona y que me guió en los primeros momentos.

     En esta red he conocido a grandes personas afectadas por enfermedades  crónicas, no sólo fibromialgia, lo cual me ha acercado, me ha facilitado descubrir otras patologías, otras formas de vida, o mejor dicho otras formas de convivir con el dolor crónico. Lo cual me parece maravilloso, ya que me ha ayudado a salir de la burbuja de la fibro para entender que hay otras personas que sufren, que hay muchas otras enfermedades raras, crónicas, cuya principal característica es el dolor crónico, en mayor o menor intensidad, pero dolor.

     Y es curioso cómo el tan desacertado refrán “mal de muchos, consuelo de tontos” cobra en cierta manera sentido, ya que, si bien no me consuela saber que hay más gente enferma, sí que me ha posibilitado sentirme más “normal”, no tan rara, ni tan sola.

Pero lo mejor de todo es que me ha proporcionado un extra de seguridad, de confianza en mí, en mi modo de afrontar la vida con fibro; en mi #SiempreAdelante. 

      Me siento cercana, me siento parte de algo muy grande, (y para alguien tan asocial como yo, es algo increíble)

Me siento parte de algo…..

      Y me encanta; porque veo en estas personas la actitud, el talante, la disposición correcta, adecuada ante el huracán que supone la aparición de una enfermedad crónica que limita tu vida, que te impone una nueva realidad a la que debes adaptarte para poder llevar una vida lo más normalizada posible. Una enfermedad que altera todos y cada uno de los ámbitos de tu vida, laboral, familiar, social, sexual, todo, absolutamente todo se ve afectado, y asumir ese vuelco en tu vida no es fácil, pero tampoco imposible. 

      En definitiva, Twitter ha sido un gran descubrimiento, una gran herramienta que me ha llevado a un mundo que desconocía, más abierto, más positivo, y proviniendo de Facebook y sus grupos, la positividad, la empatía, la sensatez, es algo nuevo para mí.

Por eso, y aunque en un principio la entrada iba a tratar sobre otro tema, quiero expresar desde estas líneas mi más sincero agradecimiento a todos los pacientes (en otro momento hablaré de profesionales, de iniciativas), a todas las personas que sufren una enfermedad crónica y que por suerte se han cruzado en mi andadura en la red del pajarito. Es imposible nombrarlas a todas, pero estoy segura que cada compañero/a sabrá que tengo mucho que agradecerle, por lo que me aporta a diario, así que, por todo ello, repito, gracias.

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